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miércoles, 8 de mayo de 2013

Fiesta Arco Iris

Continuamos con las celebraciones del mes de mayo, que ya os he contado que en mi casa son muy prolíficas...

El party theme de hoy es "rainbow party", divertido, facilísimo y da mucho juego.

Menaje, vasos y platos de plástico de colores variados. Servilletas también de color. Para ambientar y decorar las sillas: Globos de color (metalizado) por toda la carpa y etiquetas, banderines y regalito (marca páginas) para los invitados en papel de colores.

La merienda, sin grandes complicaciones. La típica merienda de cumpleaños de toda la vida (que nunca falla)...y como colofón multicolor de la fiesta, la tarta arcoiris. Un layer cake de seis pisos que hará las delicias de pequeños y mayores.

 
Para hacer la tarta, me he basado en la receta de El Rincón de Bea. Aquí os dejo los pasos que seguí y algún consejillo para que no sufráis como yo con el montaje de la tarta.
Para que los colores sean vivos, intensos y brillantes, es importante que hagáis el "white cake" (bizcocho totalmente blanco) y que uséis colorantes en gel (los míos son de Americolor). Además necesitaréis al menos 3 moldes circulares de 18cm, como estos.
 
 
INGREDIENTES:

270 gr. harina todo uso
30 gr. harina de maíz (Maizena)
1 cucharada de levadura química (tipo Royal)
1/2 cucharadita sal
300 ml. buttermilk (*)
135 gr. claras ( aprox. 4 claras)
225 gr. azúcar
125 gr. mantequilla
Extracto de vainilla al gusto
Colorante en gel o pasta ( rojo, amarillo, naranja, verde, azul y violeta)
 
Para el frosting:

1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia (entre 300 y 400 gr.)
100-125 gr. de mantequilla
aroma al gusto (vainilla incolora)
400 gr. de azúcar glas tamizado
 (*) Buttermilk, lo podéis encontrar en Lidl (como "bebida de mantequilla") o hacer una versión casera añadiendo una cucharada de zumo de limón o vinagre blanco a 250 ml. de leche y dejarla reposar durante 10 minutos a temperatura ambiente (su apariencia es de leche cortada).


PREPARACIÓN:
  1. Precalentar el horno a 170º.
  2. Engrasar los moldes de 18 cm. y preparar las bases con papel de hornear.
  3. Tamizar la harina, harina de maíz, polvo de hornear y sal. Reservar.
  4. Batir el buttermilk, claras y extracto de vainilla. Reservar.
  5. Batir la mantequilla y el azúcar a velocidad media durante aproximadamente 3 minutos, hasta que haya blanqueado, se haya disuelto el azúcar y obtengamos una mezcla suave y esponjosa.
  6. Incorporar un tercio de los ingredientes secos, alternando con los líquidos y terminando de nuevo con los secos.
  7. Pesar la masa y dividirla entre seis partes iguales, que son los colores que necesitaremos.
  8. Colocar cada parte de masa en un bol y echarle dos gotitas de colorante en gel. Mezclar bien para que la masa quede de color uniforme. Añadir más si fuera necesario.
  9. Hornear cada capa de bizcocho, aproximadamente durante unos 10 minutos.
  10. Enfriar sobre una rejilla.
  11. Preparar el frosting: Batir el queso con la mantequilla hasta que quede bien cremoso. Añadir el azúcar glas poco a poco y la esencia elegida. Hay que comprobar la consistencia antes de incorporar todo el azúcar. También puede ocurrir que se necesite algo más. Es importante que no quede muy líquido para que las capas de bizcocho no se deslicen.
     
Rainbow Layer Cake, globos de colores y brochetas de chuches "arcoiris".
 

domingo, 21 de abril de 2013

Fiesta de Frutas

Las celebraciones de cumpleaños de mis hijos, duran más que las fiestas patronales de mi pueblo.

La culpa es mia, lo sé, pero no sé cómo pararlo...cada año me repito como un mantra...no vuelvo a multicelebrar el cumpleaños de Iñaki, no vuelvo a multicelebrar celebrar el ...y a la vuelta del año, zas...otra vez multicelebrando...la fiesta con la familia, la fiesta con los amigos de los padres, la fiesta con los amigos del niño, la fiesta con los compañeros de clase...
La última celebración del año pasado la hicimos en el campo (a modo de romería...ya que estamos de fiestas patronales), con todos los amigos de clase, sus padres, hermanos...la gran fiesta!!!

El tema que elegimos este año fue "frutas" (no es tan sofisticado como la fiesta de Mary Poppins de Bulos, pero también tiene su encanto). Los padres de los cumpleañeros nos repartimos las tareas de preparación. A mí me toco decoración y tartas...soy una suertuda!
Para la decoración, hice esta guirnalda (idea vista en .Oh Happy Day).

Y quedó así: 


Para la guirnalda de frutas, sólo hay que conseguir globos de distintos tamaños, cartulinas verdes para las hojas y pulmones prodigiosos.
Muy fácil y vistoso!!
Chula, eh!!

Para completar la decoración freak no me pude resistir a estas pajitas y pinchitos con frutas de papel de esas de cocktail o de heladería de paseo marítimo para alemanes...muy kitsch...me encantan.

La pizza brownie de frutas, la banda de frutas, las pajitas de frutas, las brochetas de frutas...

Además las clásicas brochetas de chuches o brochuchetas, con gominas frutiles (plátano, sandía, mora, fresa, uvas y manzana).

Y las tartas...banda de frutas para los adultos y pizzabrownie para los niños.

Y ahora, a poner en marcha la maquinaria para celebrar los cumples de este año...que ya no queda nada!

NOTA: si quieres las plantillas de las hojas para la guirnalda, envíame un mensaje con tu email y te envío las que hice yo para esta fiesta.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El efecto Mary Poppins

Sandra Bulos
Siempre he admirado a Mary Poppins. Soy su fan desde pequeña y reconozco que sigo identificando a Julie Andrews con el papel de esa niñera "practically perfect" que era capaz de tomar el té en el techo y de hacer una carrera de caballitos de carrusel

Es más. Odio a Barbie, me horripilan las Bratz y todas esas porquerías, tengo asco a Shin-chan o como coño se escriba, qué más da; y sobre todo me ponen del hígado Mickey Mouse, el pato Donald, Pluto y toda su cuadrilla con problemas para hablar. Siempre he tenido manía a Walt Disney por machista, por su afición a hacernos empatizar con el protagonista a costa de matar a sus progenitores, por dar una imagen obsesiva de las mujeres como seres frágiles y por un montón de cosas más con las que no me voy a extender aquí. Pero admito que con este genio que decidió pasar a la eternidad congelado me la envaino por ser responsable de obras maestras como ésta. 

Me encantó ver el musical en Londres -basado en la novela original de una autora australiana bastante insoportable- y, ahora que tengo dos hijas, estoy reviviendo una etapa muy entrañable de mi infancia. Incluso demasiado. De hecho, en las últimas semanas rocé ese momento en el que pasamos de adorar a alguien/algo a repudiarlo. Pero no. Al final todo salió bien.

Como mi hija pequeña estaba obsesionada con esta película y sus melodías estaban empezando a martillearme la cabeza, se la puse en inglés para ver si así perdía interés. Pero ni siquiera así conseguí que dejara de pedirme en tono amenazante que le diera al play.

Así que decidí contraatacar, que es lo que a mí me gusta, y pensé que para su segundo cumpleaños le haría una fiesta temática de Mary Poppins. Advierto: es todo muy friki, pero resultó muy, muy divertido.


Todo en tonos blancos y rojos: como los que lleva Mary Poppins en el parque.


Para empezar, decoré la casa de tal forma que a Helena -la homenajeada- le quedara claro de qué iba el asunto. Tiene dos años y no quería que se le pasara la fiesta sin haberse dado cuenta. Con unas cartulinas negras, pinté la silueta de Mary volando y la de su amigo el deshollinador Bert -el gran Dick Van Dyke- en las chimeneas. Lo malo es que cada vez que subíamos o bajábamos a la cocina era una pesadez: estaba como loca viendo a su querida Mary y no quería ni subir ni bajar, sólo tocarla...


Me planteé hacer partícipes a las invitadas de la fiesta de toda la parafernalia con unas bandas que decoré con el tipo de letra de la película con 'Votes for women', el lema de Mrs. Banks y las demás sufragistas de la época en Inglaterra. Ella las llevaban blancas y azules, pero a mí me entonaban mejor con el rojo, así que hice esa pequeña trampa. A los niños les di unos bombines como el de Mr. Banks. Preparé unos cake bites de galleta oreo y chocolate avainillado de color rojo con el portatartas que me dejó Miraver y que quedaron bastante bien en sus cucharitas (con un pooco de azúcar...). Eso para los mayores para acompañar las copas (que, efectivamente, cayeron).

Antes llegó la tarta, de vainilla de tres pisos y decorada con frosting de chocolate, margaritas comestibles (compradas) y unos caramelitos rojos. Un plato de plástico puesto al revés y embadurnado con frosting hizo de ala del sombrero. Creo que dio el pego.


Cuánto trabajo para un día.


Además de algunos detalles como las servilletas rojiblancas o la tela entonada que compré en Ikea para la ocasión, aproveché dos vestidos preciosos de mis niñas para vestirlas de Mary. En la imagen superior podéis ver el de la mayor. Es vintage: me lo hizo mi madre de pequeña para la comunión de mi hermano. Le añadí la banda roja y los lazos a los lados y en el cuello.



El WhatsApp que convocaba el cumple con una imagen de Mary ya anunciaba lo que iba a pasar,
pero creo que los invitados no se esperaban tanto despliegue    ;-)


Pero si algo deja patidifusos a tus invitados es que les abra la puerta la propia Mary Poppins (con su gorro, su paragüas, su camisa, su abrigo, sus guantes, sus labios rojos, sus botines hacia los lados) y; en esta ocasión, también Bert con su gorra, su cara sucia, su material de trabajo; y dos mini maryz preziozaz.

¿Merece la pena tanto trabajo para un solo día? Sin duda. Especialmente si la cumpleañera pasa de estar semicabreada exigiendo día y noche ver la peli a repartir sonrisas, besos, abrazos, regalar bailes y mimos e incluso, y esto sí que me sorprende, a pasar de Mary y demás pelis. Es el efecto Mary Popppins. Y ya dura dos semanas.

¡¡Feliz segundo cumple princesa!!